Los turcos toman Constantinopla:
las tres ciudades»
fin del Imperio bizantino
Tema 1
Comercio y capitales
Áreas y rutas de intercambio
A comienzos del siglo XV, una densa red de rutas cruzaba el occidente
europeo. Por ellas circulaban productos de consumo general como cereales,
vino, sal, madera, paños, lanas y pieles. Las ferias seguían siendo el
principal lugar de intercambio entre mercaderes de distintas regiones. Su
organización se escalonaba a lo largo del año en diversos lugares de Europa,
lo que permitía un flujo comercial permanente. En estas ferias se hizo común
la presencia de cambistas, que calculaban la equivalencia de monedas
diferentes según su peso y valor en metal. Estos primeros «banqueros»
también facilitaron la difusión de nuevos instrumentos de pago, como la letra
de cambio.
Por mar se mantenía el tradicional intercambio de seda y especias con
Oriente, ya que el costo de los transportes solo hacía rentable la importación
de artículos de lujo. Las ciudades italianas —en especial Venecia y Génova
—
concentraban el mayor volumen de este comercio. Era un comercio
deficitario para Occidente, no solo por el costo de los productos importados,
sino porque Oriente exigía el pago en monedas de oro, en tanto en Europa
predominaba la moneda de plata, de menor valor. Pero era un excelente
negocio para los comerciantes, por la ganancia que obtenían al vender más
caro de lo que compraban y por el cobro del transporte de las mercancías.
Desde el norte de Italia, a través de los «pasos alpinos», la ruta renana (a lo
largo del Rin) comunicaba con otro gran polo de comercio: las ciudades de
la Liga Hanseática, que a su vez dominaban el tráfico del mar del Norte y
parte del Báltico. Los comerciantes de la Hansa también llegaban a las